sábado, 10 de agosto de 2019

La verdad está en el cubo

El pasado 3 de agosto 150 activistas se dieron cita delante de la Catedral de Barcelona para celebrar el segundo aniversario del primer 'cubo de la verdad' que se organizó en nuestro país en el año 2017. Este 10 de agosto el 'cubo de la verdad' se formará a las 18.30 horas en la plaza de Callao de Madrid. Anonymous for the Voiceless es una organización descentralizada, con aproximadamente 1.000 grupos activos en todo el mundo. Ya han celebrado más de 14.000 eventos, informando de forma directa a casi medio millón de personas sobre la situación de los animales y ofreciendo alternativas para dejar de perpetuarla.

Un ciudadano fotografía a los activistas del 'cubo de la verdad' en Barcelona LUCÍA ARANA

Alba está totalmente inmóvil, es su primer 'cubo de la verdad'. Lleva una máscara de Guy Fawkes y sujeta una pantalla en la que se reproducen vídeos de situaciones cotidianas de explotación animal. Son imágenes duras, desagradables, de esas que se repiten cada día en cualquier granja o matadero de nuestro país y que la industria trata de ocultar a cualquier precio. La acompañan otros 51 activistas dentro del cubo y 100 más fuera de él. Entre ellos están su marido, Miguel, y sus dos hijos, María y Albert, de 17 y 14 años.
Alba se hizo vegana por influencia de su hija María. "La de nuestra familia fue una historia de amor y respeto. Primero de respeto hacia mi hija y después de respeto a los animales, al medio ambiente, a nuestro planeta".
María empezó a ver vídeos y a descubrir la realidad de la explotación animal y comunicó a su familia que no quería seguir participando de tanto horror. Al principio, preocupada, su madre trató de obligarla, pero pronto reconoció que ese no era el camino. "María lloraba cuando le ponía carne en la mesa y yo no quería verla sufrir. En esta familia siempre hemos tenido animales en casa y sentimos mucho respeto por ellos. Así que nos informamos, buscamos una buena nutricionista vegana y no pasó mucho tiempo hasta que todos hicimos la conexión", nos cuenta Alba durante un descanso de su estancia en el cubo.

Anonymous for the Voiceless

La organización de activistas Anonymous for the Voiceless (Anónimos por los que no tienen voz) nació en abril de 2016 en Melbourne (Australia), inspirada en acciones callejeras realizadas en Reino Unido. La aproximación a las personas es informativa y pacífica, entablándose conversación únicamente con aquellas que muestren interés en las imágenes expuestas.
En España, decenas de localidades como Madrid, Barcelona, Sevilla, Córdoba, Granada, Almería, Murcia, Oviedo, A Coruña, Pontevedra, Vigo, Bilbao, Pamplona o Ibiza ya tienen su cubo, que realiza eventos semanales en zonas céntricas de la ciudad. La organización, a pesar de tener unos procedimientos comunes, funciona de forma totalmente descentralizada y cada equipo se coordina de manera independiente a través de las redes sociales.
Más de 150 activistas participaron en Barcelona en el 'cubo de la verdad' y se mantuvieron casi 340 conversaciones con personas interesadas LUCÍA ARANA
Como decía, los actos transcurren de forma totalmente pacífica. Los activistas se dividen en dos grupos, los de dentro y los de fuera del cubo (que es en realidad un cuadrado, aunque en sus orígenes era un espacio cerrado con forma de cubo, y de ahí el nombre).
Los primeros, siempre en número par para formar las cuatro caras del cuadrilátero, permanecen inmóviles y en completo silencio, sujetando las pantallas en las que se proyecta la parte importante de la acción: la miserable vida de miles de millones de animales que son explotados de forma despiadada para ser usados como comida, vestimenta, objeto de experimentación o entretenimiento. Todos van vestidos de negro y llevan la cara cubierta con la icónica máscara de V de Vendetta, convirtiéndose en una especie de escultura viva, que atrae la atención de los presentes.
Los viandantes que pasean por la zona pueden elegir si acercarse o no. Un roll up informativo les indica de qué se trata la acción y quién la organiza. Solo aquellos que muestran interés y curiosidad, que se paran a ver los vídeos y que dan señales de querer saber más, son abordados por los activistas que permanecen fuera del cuadrado.
"La mayoría de las personas reaccionan bien. Te hacen preguntas, te cuentan sus dificultades y sus objeciones. Solo hablamos con aquellas que están interesados y pocas veces nos encontramos con reacciones negativas", explica Miguel, que lleva participando un año y medio en el cubo de Barcelona.

Una verdad tan insoportable como evitable

Clara y David, los organizadores del cubo de Ibiza, no quisieron perderse la celebración del segundo aniversario de Barcelona, que reunió a más de 150 activistas venidas de muchos puntos del país y estableció conversaciones informativas con casi 350 personas interesadas en saber más.
Marta y Dani son pareja, ella cumplirá pronto los 18 y él tiene 19 años. Cuando empezaron a informarse sobre lo que ocurría con la industria de la explotación animal decidieron dejar de formar parte de esa rueda. Los padres de Dani reaccionaron relativamente bien; no así la madre de Marta, que se negó a comprarle la comida si la joven insistía en ser vegana. "Ahora vivimos juntos en casa de Dani y estamos bien, aunque hay actitudes que duelen. Venimos a participar en el cubo porque aprendemos mucho y porque la gente tiene que saber lo que está ocurriendo", cuenta la pareja.
Lo que está ocurriendo es que más de 56 mil millones de animales mueren cada año, después de vivir vidas miserables, para consumo humano. Esa cifra no incluye a los animales que mueren en laboratorios, perreras, circos, rodeos, zoos, festejos taurinos, peleas de gallos, de perros o de osos, carreras de caballos o de galgos. La buena noticia es que parar ese horror está en nuestras manos.
Activistas en Barcelona tras la acción del 'cubo de la verdad'. Agosto, 2019. © ROLAND BOS

El desafío 22 días

En los próximos meses cumplo siete años de vegana y solo me arrepiento de una cosa: no haber empezado antes. Cada vez existen más recursos para dejar la disonancia cognitiva atrás y conseguir vivir de forma coherente con nuestras convicciones. Un ejemplo de ello es la plataforma Desafío 22 días, disponible en castellano, que ofrece un programa interactivo de acompañamiento con información nutricional que incluye respuestas a las preguntas más habituales, deliciosas recetas y apoyo de profesionales en el gratificante camino hacia una vida más ética, más saludable y más sostenible.

martes, 7 de mayo de 2019

Hasta un millón de especies están al borde de la extinción por la acción humana

La pérdida de biodiversidad es "consecuencia directa" de las actividades de los seres humanos, explica el panel de la ONU encargado de evaluar los ecosistemas. La tasa de extinción de especies supera varias veces "la media de los últimos diez millones de años", explica el IPBES en su último informe. Los científicos avisan a los gobiernos de que tomen medidas urgentes antes de que desaparezca "una devastadora proporción de biodiversidad"

El lince ibérico, una de las especies más amenazadas.

La rápida e inminente aceleración de las extinciones amenaza con hacer desaparecer hasta un millón de especies en el planeta, según la evaluación global que ha publicado este lunes el organismo de la ONU encargado de valorar el estado de la biodversidad del planeta (IPBES).
El medio natural está decayendo a un ritmo sin precedentes en la historia de la humanidad. "La tasa actual de extinción de especies es entre decenas y centenares de veces más alta que el promedio de los últimos diez millones de años. Y está acelerándose", explican los expertos del IPBES. Esta pérdida es "consecuencia directa de la acción humana" y supone, "al menos", una amenaza tan grande como el cambio climático, han concluido los analistas. El documento reclama "un reordenamiento radical de la sociedad".
El peligro afecta a todas las formas de vida. Un 40% de los anfibios está amenazado, un tercio de los corales, los tiburones y los mamíferos marinos también enfrentan la desaparición acelerada. Un 10% de todas las especies de insectos están afectadas por esta amenaza, según la estimación del informe. La abundancia de especies autóctonas en el medio terrestre se ha desplomado un 20% desde 1900. El deterioro y la pérdida de hábitats ha hecho que muchos ecosistemas hayan perdido su integridad: un tercio de todo el planeta padece esta degradación.
"La abrumadora evidencia del informe nos presenta un panorama siniestro", ha dicho el director del IPBES, Robert Watson, durante la presentación. "La salud de los ecosistemas de la que dependen el resto de especies se está deteriorando más rápidamente que nunca. Estamos erosionando los cimientos de la economía, la seguridad alimentaria, la salud y la calidad de vida en todo el mundo", ha rematado el directivo.
En el documento se subraya también que hasta el 66% de los ecosistemas marinos se han visto "severamente alterados" por la acción humana. "La pesca industrial deja una huella ambiental cuatro veces mayor que la agricultura. Más de la mitad de superficie marina está cubierta por esta actividad. Las previsiones dicen que la biomasa pueda caer entre un 3 y un 25% para el final del siglo. 
La evaluación del IPBES explica que ni los gobiernos ni las empresas se encuentran "cerca de hacer lo suficiente". El documento afea que no se esté en el camino para cumplir con el Acuerdo de París sobre cambio climático, pero tampoco en la senda de los Objetivos de Aichi sobre biodiversidad. En ambos casos lo achacan a "la mala gestión del medio natural".

jueves, 21 de febrero de 2019

50 años de regulación del comercio de aves sudamericanas: lecciones y retos

© Traffic / WWF


Cambridge, Reino Unido.–Sudáfrica fue el principal exportador mundial de loros sudamericanos entre 2000 y 2013 después de que los países de la Amazonía "abandonaran la posibilidad de producir y exportar su vida silvestre de forma legal y competitiva", afirma un nuevo estudio sobre el comercio de aves en América Latina que abarca desde finales de la década de los 1960 a 2016. 
M
Los hallazgos se publican en “Avista de pájaro: lecciones de 50 años de regulación y conservación del comercio de aves en los países amazónicos”, un informe que brinda una descripción general del comercio de aves en Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú y Surinam, el recuento de su regulación y sus resultados como herramienta de conservación de especies y hábitats. 
M
La comercialización de aves y sus productos desde la región data de muchos años: desde mediados del S. XIX se exportaron muchas toneladas de plumas y pieles de aves, sobretodo colibríes y tangaras, para el mercado de la moda. Esta demanda implicó la caza de millones de aves a lo largo de varias décadas. Por ejemplo, durante un breve período antes de la Primera Guerra Mundial, un comerciante de Londres importó 400,000 colibríes y otras 360,000 aves de Brasil, mientras en 1932, unos 25,000 colibríes fueron cazados en el estado de Pará (norte de Brasil) y enviados a Italia para adornar cajas de chocolate. Décadas después, desde mediados de los 1950 cuando se establecieron conexiones aéreas rutinarias (principalmente a través de Miami) y hasta la fecha, alrededor de un millón de aves fueron capturadas para ser exportadas como mascotas desde todos los países Sudamericanos. 
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Después de décadas de explotación intensiva y disminuciones masivas en muchas poblaciones de aves, en 1967 Brasil se convirtió en el primer país sudamericano en prohibir el comercio de animales silvestres, estableciendo la cría en cautiverio como alternativa económica de bajo impacto sobre la conservación de las especies cazadas. Se da así inicio al comercio ilegal de vida silvestre en la región.
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Durante las décadas posteriores, cientos de miles de aves fueron capturadas en todos los países para abastecer el comercio internacional, muchas de ellas a través de canales legales en países en los que aún no se prohibía su exportación (p.ej.  Argentina, Bolivia y Paraguay). En los años de 1980, hasta 10,000 guacamayos jacintos(Anodorhynchus hyacinthinus)fueron exportados; muchos terminaron en instalaciones de cría en cautiverio en otros países, donde los costos de producción eran menores que en Brasil. Como resultado, las poblaciones silvestres de la especie fueron diezmadas, aunque en algunos sitios de Brasil se está recuperando gracias a acciones sostenidas de conservación. Mientras los países de distribución de la especie luchan para evitar su extinción, desde Filipinas se exporta legalmente la mayor cantidad de especímenes de esta especie en el mundo. 
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"Brasil ha producido la situación opuesta de un monopolio de mercado: ha puesto involuntariamente el derecho de aprovecharse del comercio de sus especies nativas en manos de cualquier otro país que decida beneficiarse de ellas", escribe el autor del informe, Bernardo Ortiz-von Halle. 
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La situación en Brasil –prohibición total de la captura de aves con fines comerciales, se reflejó ampliamente en Ecuador y Colombia sin que la cría en cautiverio fuera establecida como opción en estos dos países. Ahora, un incentivo económico cada vez más importante para la conservación de las aves en los tres países es el turismo de observación de aves. 
El Perú también se está promoviendo activamente como destino de observación de aves, pero junto con Guyana y Surinam, el país también permite la exportación de 101 especies de aves capturadas en vida silvestre,  todas especies relativamente comunes. 
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Entre 2000 y 2013, Perú exportó comercialmente 37,233 aves incluidas en la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), lo cual representa una quinta parte de dichas especies exportadas de los países Amazónicos, la mayoría de loros aratingascodilleranas (Psittacara frontatus)y calancates cara rojas(Psittacara mitratus). El informe reconoce igualmente la importancia actual del manejo del guano como recurso renovable estratégico que favorece la protección efectiva de las islas en que las aves marinas anidan. 
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 Entre 2000 y 2016, Guyana exportó 145,000 aves pertenecientes a 24 especies incluidas en el Apéndice II de CITES -la más exportada fue la Amazona de alas naranjas (Amazona amazónica). Esta misma ave es la más exportada por Surinam -74,890 aves, entre 2000 y 2013. En Guyana, se calcula que unas 20,000 personas, un 5% de la población rural del país, se benefician de esta actividad económica. Aunque ambos países han establecido cuotas anuales de capturas máximas, estos cupos aún carecen del sustento científico necesario para garantizar el manejo sustentable de las poblaciones cosechadas. 
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Aunque las prohibiciones han provocado la desaparición de la venta de aves en las calles de casi todas las ciudades de Sudamérica, una buena parte de ese comercio se ha ocultado. Perú, tanto como receptor y fuente de especies de aves silvestres, es el mayor desafío regional, aunque Brasil sigue teniendo un grave problema con el comercio interno de aves canoras, a pesar de los esfuerzos que hacen las autoridades para aplicar la ley. Cada año se confiscan en ese país entre 30,000 y 35,000 aves, un número que no ha variado significativamente en los últimos 15 años. Muchas de estas aves están destinadas a "competiciones de aves canoras", donde los espectadores apuestan dinero por los resultados de cuántas canciones o frases cantará un pájaro en un tiempo determinado. La actividad también es popular y legal en Guyana y Surinam, y como consecuencia de esto, se producen incautaciones regulares de estas aves, especialmente de semilleros, en comunidades de expatriados que viven en Estados Unidos, Canadá y Europa. 
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En general, el estudio encuentra que el comercio ilegal internacional de aves sudamericanas se ha reducido a su nivel más bajo en décadas, aunque esto “se debe principalmente a que las especies de aves más buscadas por los coleccionistas ya existen en la mayoría de los países consumidores” agregó el experto. 
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La reducción sustancial en la mayoría de los mercados urbanos de Sudamérica, que antes eran grandes centros del comercio de aves, es un logro importante de conservación en las últimas décadas, con millones de aves salvadas.  Una situación que los mercados de aves en varias ciudades del sudeste asiático están actualmente lejos de lograr.
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“La pérdida de hábitat sigue siendo la mayor amenaza para las especies de aves en los países Amazónicos, mientras que la prohibición de la exportación del comercio de aves en la región ha tenido algunas consecuencias inesperadas, como la exportación efectiva de los recursos de biodiversidad de la región y la eliminación de posibles incentivos económicos para conservar hábitats y especies”, comentó Ortiz von-Halle. 
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“Las complejidades del comercio de aves han sido subestimadas: para asegurar un futuro para las aves en la región cada vez más amenazadas necesitamos estrategias integrales que busquen con urgencia detener o revertir la destrucción del hábitat, complementándolo con incentivos económicos para la generación de ingresos locales a través del turismo y el uso sostenible de los recursos naturales. Esto ofrece el mejor camino hacia adelante para la extraordinaria diversidad de las aves en América del Sur ", concluyó el experto. 
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