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sábado, 31 de agosto de 2019

La venta ilegal de animales por internet: un mercado sin control que mueve más de mil millones de euros en Europa

En portales como milanuncios o vibbo se publicitan ofertas de mascotas sin los requisitos legales correspondientes. Las asociaciones animalistas denuncian que también se comercializan especies exóticas, cuya compraventa entre particulares está prohibida. Algunos expertos señalan que la falta de información en estas transacciones aumenta el riesgo de abandono de los animales.

Los perros de razas potencialmente peligrosas son de las más comercializadas en internet, y muchos terminan abandonados ANTUÀ BLONDE BARCELONA / FUNDACIÓ DAINA

El macaco de Berbería es un primate originario de Gibraltar y del norte de África que se encuentra en peligro de extinción. Se calcula que su población no supera las 2.000 especies y en el mercado negro puede alcanzar los 1.200 euros. Su cría y comercialización es ilegal en España, pero esto no impide que por internet se puedan encontrar anuncios en los que se comercializa con ellos.
Este fue el caso de Flor, una hembra de macaco de Berbería. Su dueño la ofrecía en el portal milanuncios.com en búsqueda de un macho con el que poder reproducirse y comercializar sus crías. La fundación animalista FAADA localizó ese anuncio y, en colaboración con otra fundación, rescató el animal y lo reubicó en unas instalaciones específicas en Almere (Países Bajos).
Tanto animales exóticos como domésticos son comercializados sin ningún tipo de control en internet. En España, los portales milanuncios y vibbo (la antigua segundamano.es), ambos propiedad de la empresa multinacional Schibsted, son dos de los portales más recurrentes en este tipo de transacciones. Perros y gatos protagonizan la mayoría de anuncios, pero otros animales domésticos y exóticos también son comercializados sin ningún tipo de control.
La ley prohíbe la compra y venta de cualquier animal exótico fuera de centros autorizados. Respecto a los animales domésticos, la normativa permite su comercialización siempre y cuando el vendedor tenga la licencia correspondiente. Se desconoce cuánto dinero genera el mercado negro de animales en España, pero según la asociación internacional Four Paws, solamente el negocio con los perros mueve cerca de mil millones de euros en Europa y los márgenes para estos vendedores ilegales pueden llegar al 2.000%: un perro que se compra por 50 euros puede llegar a ser vendido por 1.000.
La Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales (FAADA) lleva desde 2013 intentando eliminar estos anuncios. "El problema en internet es el descontrol de la venta", declara Anna Maria Estaran, abogada de la Fundación. Según esta especialista, las transacciones llevadas a cabo en estos portales incumplen la Ley de Protección de los Animales de Catalunya, aprobada en 2008.
Es por esta razón que FAADA interpuso dos denuncias ante la Generalitat en 2013 y 2015 a la empresa Schibsted, responsable de estos portales de internet. La compañía presentó alegaciones en ambas ocasiones y la Generalitat les dio la razón.
En 2017 FAADA interpuso una tercera denuncia, pero en esta ocasión ante la Oficina de Protección de Animales de Barcelona (OPAB), organismo dependiente del Ayuntamiento de Barcelona. Según la normativa catalana, la venta de animales sin licencia corresponde a las administraciones locales en todos los municipios que superen los 10.000 habitantes. La OPAB sí dio la razón a la fundación y, en enero de 2019, tras rechazar las alegaciones de la empresa, le requirió que retirase todos los anuncios ilegales y que, en caso de no colaborar, se aplicarían sanciones que podrían llegar a los 600.000 euros.
Schibsted Spain, sin embargo, no ha retirado a día de hoy este tipo de anuncios de sus portales. Este periódico ha contactado con esta empresa para conocer su versión de los hechos, pero no ha respondido a las peticiones de comentario.
Desde el Ayuntamiento de Barcelona responden que no quieren añadir información respecto al comunicado que hicieron público en mayo, y que "se sigue trabajando en el asunto".

La venta ilegal, una de las causas de abandono

Las consecuencias negativas de la venta ilícita de animales por internet son numerosas. Antuà Blonde, de la Societat Protectora d'Animals de Mataró (SPAM) considera que existen tres grandes efectos: las dificultades de los animales para relacionarse con otros de su especie -a causa de ser separados demasiado pronto de sus familias-, la falta de esterilización y la ausencia de un chip identificativo (estas dos últimas, obligatorias por ley).
Según Blonde, estos tres factores contribuyen al abandono de las mascotas porque llegan a domicilios donde no están preparados para atenderlas. Según un informe de la Generalitat realizado en 2016, los centros de acogida para animales en Catalunya recibieron a 29.119 animales domésticos en 2015. El 72% de los animales eran perros.
El precio es también un factor importante en estos portales. Un ejemplar de Golden Retriever procedente de un criador profesional puede costar alrededor de 1500 euros, de acuerdo con las informaciones de FAADA. En milanuncios.com, en cambio, se pueden encontrar crías por menos de 300 euros.
"Es tan fácil adquirir este tipo de animales y hay tan pocos filtros que muchas veces llegan a casas de gente que no está preparada para cuidar de ellos", afirma Eva Fornieles, coordinadora del Área de Animales Domésticos de FAADA. Ignasi Rodríguez, jefe de la Sección de Protección de Animales de Compañía del Departamento de Territorio y Sostenibilidad, apunta en la misma dirección : "Los efectos de la venta de animales por internet se notan muchísimo en los centros de acogida", afirma. "Durante los últimos 10 años no hemos conseguido rebajar el numero de animales recogidos ".
Ejemplo de ofertas en milanuncios.com de animales exóticos cuya venta a cargo de particulares está prohibida
La situación se ve agravada con los perros considerados potencialmente peligrosos (PPP). Esta categoría se otorga a determinadas razas de perros e implica una serie de obligaciones y responsabilidades al dueño, como disponer de una licencia específica, contratar un seguro y que el perro vaya atado y lleve bozal siempre que salga de casa.
La cría de este tipo de perros está prohibida, pero en internet abunda su comercio. Estas razas son especialmente vulnerables al abandono, pues en muchas ocasiones el comprador no conoce las obligaciones que comporta su tenencia. Esta situación se complica más aún cuando estos perros llegan a los refugios, porque su tasa de adopción es de las más bajas. "Son animales que no salen fácilmente del refugio", confirma Blonde.
Otra problemática relacionada con la falta de control sobre los vendedores es la edad de las crías que se venden. Las legislaciones catalana y barcelonesa prohíben la venta de perros y gatos cuya edad sea menor a las ocho semanas. Sin embargo, en páginas como milanuncios o vibbo no hay ningún tipo de control de la edad de las mascotas. "Un perro que no ha estado con su madre y hermanos durante su etapa infantil seguramente desarrollará miedos y problemas de socialización", apunta la coordinadora del Área de Animales Domésticos de FAADA Eva Fornieles.

Los animales exóticos, otro gran mercado en la red

Perros y gatos protagonizan la gran mayoría de anuncios en internet y, junto a conejos y hurones, son las especies consideradas como animales de compañía. Sin embargo, los animales exóticos también tienen su presencia en la red. En milanuncios se pueden filtrar las publicaciones por categoría de animales: peces, caballos, pájaros o reptiles son algunas de ellas.
El precio de este tipo de animales puede alcanzar también cantidades considerables. Es el caso de la ardilla de Siberia, cuyo precio fluctúa entre los 400 y los 2.500 euros, o el del zorro ártico, que se ha llegado a ofertar por 1.200 euros. Un serval (una especie de felino) puede llegar a costar 5.000 euros.
El abandono de este tipo de especies es aún más problemático por sus dificultades de adaptación al medio. "El problema tiene una doble cara", explica Andrea Torres, técnica del Departamento de Animales Salvajes de FAADA. "Puede que no se adapten y mueran o bien pueden sobrevivir y convertirse en una especie invasora".
Este es el caso de los cerdos vietnamitas: el pasado mes de marzo fue declarada como especie invasora en España como respuesta a los desequilibrios medioambientales que ha generado el abandono de estos animales y su propagación en estado salvaje. A efectos prácticos, se prohíbe la posesión y comercio de estas especies -aunque los actuales dueños podrán mantener sus mascotas-, pero sigue siendo fácil encontrar anuncios de estos animales en internet.
La protección legal de los animales ha avanzado en los últimos años, pero su ritmo varia según la Comunidad Autónoma. En el caso de Catalunya, está prohibido exhibirlos en los escaparates de las tiendas, pero algunas organizaciones van más allá y proponen prohibir su venta al público. Desde la Generalitat no lo descartan, pero son prudentes ante estas proposiciones: "No podemos hablar de esta posibilidad sin antes asegurar un control exhaustivo al comercio por internet", considera Rodríguez.

sábado, 10 de agosto de 2019

La verdad está en el cubo

El pasado 3 de agosto 150 activistas se dieron cita delante de la Catedral de Barcelona para celebrar el segundo aniversario del primer 'cubo de la verdad' que se organizó en nuestro país en el año 2017. Este 10 de agosto el 'cubo de la verdad' se formará a las 18.30 horas en la plaza de Callao de Madrid. Anonymous for the Voiceless es una organización descentralizada, con aproximadamente 1.000 grupos activos en todo el mundo. Ya han celebrado más de 14.000 eventos, informando de forma directa a casi medio millón de personas sobre la situación de los animales y ofreciendo alternativas para dejar de perpetuarla.

Un ciudadano fotografía a los activistas del 'cubo de la verdad' en Barcelona LUCÍA ARANA

Alba está totalmente inmóvil, es su primer 'cubo de la verdad'. Lleva una máscara de Guy Fawkes y sujeta una pantalla en la que se reproducen vídeos de situaciones cotidianas de explotación animal. Son imágenes duras, desagradables, de esas que se repiten cada día en cualquier granja o matadero de nuestro país y que la industria trata de ocultar a cualquier precio. La acompañan otros 51 activistas dentro del cubo y 100 más fuera de él. Entre ellos están su marido, Miguel, y sus dos hijos, María y Albert, de 17 y 14 años.
Alba se hizo vegana por influencia de su hija María. "La de nuestra familia fue una historia de amor y respeto. Primero de respeto hacia mi hija y después de respeto a los animales, al medio ambiente, a nuestro planeta".
María empezó a ver vídeos y a descubrir la realidad de la explotación animal y comunicó a su familia que no quería seguir participando de tanto horror. Al principio, preocupada, su madre trató de obligarla, pero pronto reconoció que ese no era el camino. "María lloraba cuando le ponía carne en la mesa y yo no quería verla sufrir. En esta familia siempre hemos tenido animales en casa y sentimos mucho respeto por ellos. Así que nos informamos, buscamos una buena nutricionista vegana y no pasó mucho tiempo hasta que todos hicimos la conexión", nos cuenta Alba durante un descanso de su estancia en el cubo.

Anonymous for the Voiceless

La organización de activistas Anonymous for the Voiceless (Anónimos por los que no tienen voz) nació en abril de 2016 en Melbourne (Australia), inspirada en acciones callejeras realizadas en Reino Unido. La aproximación a las personas es informativa y pacífica, entablándose conversación únicamente con aquellas que muestren interés en las imágenes expuestas.
En España, decenas de localidades como Madrid, Barcelona, Sevilla, Córdoba, Granada, Almería, Murcia, Oviedo, A Coruña, Pontevedra, Vigo, Bilbao, Pamplona o Ibiza ya tienen su cubo, que realiza eventos semanales en zonas céntricas de la ciudad. La organización, a pesar de tener unos procedimientos comunes, funciona de forma totalmente descentralizada y cada equipo se coordina de manera independiente a través de las redes sociales.
Más de 150 activistas participaron en Barcelona en el 'cubo de la verdad' y se mantuvieron casi 340 conversaciones con personas interesadas LUCÍA ARANA
Como decía, los actos transcurren de forma totalmente pacífica. Los activistas se dividen en dos grupos, los de dentro y los de fuera del cubo (que es en realidad un cuadrado, aunque en sus orígenes era un espacio cerrado con forma de cubo, y de ahí el nombre).
Los primeros, siempre en número par para formar las cuatro caras del cuadrilátero, permanecen inmóviles y en completo silencio, sujetando las pantallas en las que se proyecta la parte importante de la acción: la miserable vida de miles de millones de animales que son explotados de forma despiadada para ser usados como comida, vestimenta, objeto de experimentación o entretenimiento. Todos van vestidos de negro y llevan la cara cubierta con la icónica máscara de V de Vendetta, convirtiéndose en una especie de escultura viva, que atrae la atención de los presentes.
Los viandantes que pasean por la zona pueden elegir si acercarse o no. Un roll up informativo les indica de qué se trata la acción y quién la organiza. Solo aquellos que muestran interés y curiosidad, que se paran a ver los vídeos y que dan señales de querer saber más, son abordados por los activistas que permanecen fuera del cuadrado.
"La mayoría de las personas reaccionan bien. Te hacen preguntas, te cuentan sus dificultades y sus objeciones. Solo hablamos con aquellas que están interesados y pocas veces nos encontramos con reacciones negativas", explica Miguel, que lleva participando un año y medio en el cubo de Barcelona.

Una verdad tan insoportable como evitable

Clara y David, los organizadores del cubo de Ibiza, no quisieron perderse la celebración del segundo aniversario de Barcelona, que reunió a más de 150 activistas venidas de muchos puntos del país y estableció conversaciones informativas con casi 350 personas interesadas en saber más.
Marta y Dani son pareja, ella cumplirá pronto los 18 y él tiene 19 años. Cuando empezaron a informarse sobre lo que ocurría con la industria de la explotación animal decidieron dejar de formar parte de esa rueda. Los padres de Dani reaccionaron relativamente bien; no así la madre de Marta, que se negó a comprarle la comida si la joven insistía en ser vegana. "Ahora vivimos juntos en casa de Dani y estamos bien, aunque hay actitudes que duelen. Venimos a participar en el cubo porque aprendemos mucho y porque la gente tiene que saber lo que está ocurriendo", cuenta la pareja.
Lo que está ocurriendo es que más de 56 mil millones de animales mueren cada año, después de vivir vidas miserables, para consumo humano. Esa cifra no incluye a los animales que mueren en laboratorios, perreras, circos, rodeos, zoos, festejos taurinos, peleas de gallos, de perros o de osos, carreras de caballos o de galgos. La buena noticia es que parar ese horror está en nuestras manos.
Activistas en Barcelona tras la acción del 'cubo de la verdad'. Agosto, 2019. © ROLAND BOS

El desafío 22 días

En los próximos meses cumplo siete años de vegana y solo me arrepiento de una cosa: no haber empezado antes. Cada vez existen más recursos para dejar la disonancia cognitiva atrás y conseguir vivir de forma coherente con nuestras convicciones. Un ejemplo de ello es la plataforma Desafío 22 días, disponible en castellano, que ofrece un programa interactivo de acompañamiento con información nutricional que incluye respuestas a las preguntas más habituales, deliciosas recetas y apoyo de profesionales en el gratificante camino hacia una vida más ética, más saludable y más sostenible.

jueves, 22 de noviembre de 2018

La vida de las jaurías de perros de caza: aislamiento, desequilibrio psicológico y estrés

Las rehalas aúnan una vida aislada de poca socialización con picos de máxima excitación que les impide ver el peligro, explican los expertos en conducta animal. La combinación es "deplorable" para su psicología, abundan. Los rehaleros insisten en su "amor extremo" por sus perros: "Quien no lo ha vivido no lo entiende". Aunque el vídeo ha erosionado la imagen de la caza, sus asociaciones han logrado que Andalucía y Extremadura sopesen que la rehalas sean Bien de Interés Cultural.  Un perro muerto y enfado del autor: qué hay tras el vídeo de varios animales cayendo por un barranco en una cacería

Una rehala saliendo al campo. EFE

La propia esencia de la caza mayor con rehalas de perros está detrás del accidente cinegético grabado en vídeo en el que un venado y una docena de canes se despeñan por un barranco durante una montería: una jauría que vive largas jornadas y meses inactiva y aburrida a la que se suelta en pos de una presa en una actividad frenética que los lleva a un nivel altísimo de excitación en el que casi el único objetivo es cumplir con el adiestramiento ignorando el peligro. "Van ciegos", coinciden los expertos en comportamiento animal con los que ha hablado eldiario.es
"Salir al monte es una válvula de escape para un tipo de vida que no es estupenda sino miserable", describe José Enrique Zaldívar, presidente de la asociación de veterinarios animalistas Avatma. Se refiere no solo a malas condiciones físicas "que también puede haberlas", sino, aun bien sustentados, a pasar largos periodos de tiempo solos, únicamente en compañía de perros lo que lesiona la psicología del animal.
"La vida es muy monótona para ellos. Los perros están aburridos". La frase no es de un animalista sino de un rehalero que muestra en un vídeo cómo prepara a sus animales. "Están deseando que los saque a entrenar", apostilla. Luego se ve cómo los ata a un bastidor y los saca a correr. Docenas de perros.
El catedrático de psicobiología Fernando Peláez del Hierro considera que lo ocurrido en Extremadura no es una sorpresa desde el punto de vista de la etiología: "El grado de excitación es tan grande que los animales no reconocen el lugar donde se encuentran. No les asusta el vacío, pero muchos perros tampoco se asustan de los coches". Peláez del Hierro abunda en que el estilo de vida de las rehalas "puede agudizar" ese frenesí ya que "son razas tremendamente activas que están seleccionadas y entrenadas para, si tienen ocasión de perseguir, lanzarse sobre una presa".
Las rehalas son un elemento esencial en las monterías. Los perros –24, 30 o más– son liberados en las manchas de monte escogidas para desalojar las presas de caza mayor: jabalíes, venados, gamos… de manera que huyan hacia los puestos donde aguardan los tiradores. La jauría puede alcanzar una pieza y se produce un agarre como el del famoso vídeo.  
Imagen del vídeo de la montería donde cayeron perros al vacío.
Javier Bravo es educador canino y considera que la manera en que se cría y adiestra a las rehalas hace que casos como el del barranco "van a ocurrir constantemente". ¿Por qué? "La sobreexcitación del perro es tal que le impide detectar cualquier peligro. Ahora ha sido un barranco, pero puede ser una valla o un muro". Bravo considera que estos perros "lo normal es que estén en un estado de estrés crónico por no estar bien socializados, no disponer de espacio propio, vivir aislados del contacto humano…y, de repente, se les lleva a una actividad superexcitante como es la montería. Es una vida deplorable desde el punto de vista del equilibrio psicológico", remata.
Los dueños de estas jaurías no podrían colocarse en un extremo más opuesto. Afirman que el amor a sus animales es el motor que les mueve. Antonio es rehalero desde 1990 en Córdoba. "Al ver el vídeo me puse malo porque me ocurrió algo parecido hace unos años", explica. "El que tiene una rehala, salvo casos excepcionales, es porque le gustan los perros, ya que esto no está bien pagado ni por asomo". El responsable de varias rehalas, insiste en que "no necesito que mis perros agarren o pillen alguna pieza, saliendo al campo y viéndolos cazar disfruta uno más que en cualquier agarre, pero eso quien no lo ha vivido no lo entiende".  David, otro rehalero, considera que lo del barranco "es un accidente como muchos otros". Y se queja de que "muchas acciones que hacemos para salvar animales no salen."
Esa sensación de incomprensión está generalizada en el sector cinegético en una especie de confrontación entre lo urbano y lo rural. "El que quiera aprender que se haga cazador" podía leerse en un grupo de mensajería dedicado a la caza tras la publicación de este último vídeo. El rehalero David coincide en que "solo quieren destruirnos".
La Real Federación Española de Caza despachó el episodio viral como "fatídico accidente", aunque, como reconoce el rehalero Antonio, no ha sido un caso único. Aunque las imágenes han erosionado la reputación de la caza, las agrupaciones cinegéticas han conseguido que tanto Andalucía como Extremadura consideren la posibilidad de declarar las monterías y las rehalas como Bien de Interés Cultural.

Una simple afición con "animales de compañía"

A pesar de que tanto la Asociación Española de Rehaleros como la de Rehalas Regionales no han querido participar en este reportaje, sí han dejado por escrito su visión de la actividad: "Un rehalero, en definitiva, es un cazador cualquiera al que le cuesta más dinero que a otros practicar su deporte. Una afición romántica y un amor extremo por los perros. 365 días de cuidados para 30 de cacerías". Se defendieron así en 2014 de la pretensión del Ministerio de Hacienda de Cristóbal Montoro de controlar sus ingresos. Dibujaron la actividad como una afición.
Los datos chocan. Tres diferentes estudios encargados para sustentar la importancia económica del sector cinegético desde 2002 a 2018 han cuantificado la inversión precisa para montar una rehala. El más reciente, redactado por Deloitte, aseguraba: "El rehalero tipo de España realiza un gasto medio anual de 10.140 euros". Otro análisis de 2012 llevado a cabo por la Fundación para el Estudio y la Defensa de la Naturaleza y la Caza calculaba que "la primera instalación supone 80.000 euros. Los gastos de funcionamiento unos 20.000 euros anuales". Ambos han estimado que actúan unos 3.000 rehaleros en toda España.
En este sentido, una batida por los anuncios de actividades de caza sirve para ver de qué manera ofertan sus servicios distintos dueños de perros: "Ofrecemos nuestros servicios profesionales de nuestras magníficas rehalas, nos desplazamos, si no queda satisfecho no le cobramos". Otro asegura que cumplirá "las expectativas del cliente".  "Se les mete mucha presión a los perros para que se consigan los objetivos", analiza otra experta en conducta animal que prefiere no dar su nombre por trabajar en un departamento público. Los rehaleros consiguieron que el Gobierno les hiciera caso.
Antes, en 2002, estos cazadores habían asegurado que sus perros eran "animales domésticos de compañía",para zafarse de las nuevas exigencias en materia sanitaria que se cernían sobre ellos si se consideraban como productivos. En este aspecto, todos los expertos coinciden en que no son ejemplares de compañía. "Son jaurías, eso es otra cosa. Con sus jerarquías", dice rotundo el catedrático Peláez del Hierro. "Una persona con 20 o 30 perros…. por idiosincrasia no pueden ser animales domésticos", coincide el educador Javier Bravo. "Si desde pequeño se le ha criado para la caza en grupo no es un animal de compañía. De hecho, no pueden reciclarse a la vida en una casa si tiene que dejar la rehala", sentencia la tercera experta.
El calendario de monterías está en plena actividad y llegará hasta finales de febrero. Las juntas de Andalucía y Extremadura seguirán con esa propuesta de convertirlas en BIC (y la protección legal que conlleva) encima de la mesa. El veterinario Zaldívar reflexiona: "Meterse con la caza es muy difícil, pero lo que sí tenemos claro es que la montería con rehalas debería desaparecer".

sábado, 12 de mayo de 2018

Animales como insultos

Así como existen numerosas expresiones sexistas, homófobas o racistas, también hay un lenguaje especista que refleja la discriminación humana hacia animales de otras especies.
Publicidad del Vegan Fest 2015, que fue censurada por sexista tras protestas de colectivos feministas secundadas por el alcalde de Alicante. VEGAN FEST
El especismo o, según la RAE, “discriminación de los animales por considerarlos especies inferiores”, va más allá de actos, acciones o tradiciones que tratan de forma despectiva a los animales. Impregna nuestro lenguaje, que no solo es sexista, homófobo y racista, sino también especista.
Quizá por desconocimiento, puede que por falta de empatía, pero la realidad es que usamos a diario un lenguaje plagado de palabras y expresiones especistas, que atentan contra la integridad de los animales. Disculpen mi osadía al usar la palabra “integridad” para referirme a los otros animales, puesto que es habitual que solo se utilice para hablar de la especie humana, considerada por muchos como superior.
Obviamente, de este supuesto surge una frase muy utilizada y que discrimina a los otros animales. Cuando se dice a una persona “eres un animal” significa que se la está llamando bruta, sin consideración o agresiva. Es un insulto que se usa con mucha frecuencia, sin darnos cuenta de que nosotros, los humanos, también somos animales. No obstante, de esta frase surgen multitud de expresiones similares que evidencian la falta de empatía que existe hacia el resto de animales no humanos. “La abandonaron como si fuera un animal”, “Lo encerraron como a un animal” o “La maltrataban como a un animal” son claros ejemplos de cómo el lenguaje está plagado de especismo. ¿Es lícito abandonar, encerrar o maltratar a un animal? Está visto que para la mayoría sí, y es una tarea difícil romper con este uso especista del lenguaje que, durante siglos, se ha extendido en nuestra cultura sin que se le dé mayor importancia o haya sido objeto de análisis exhaustivo por parte de los académicos de la lengua.
A veces se es más explícito usando el nombre de determinados animales para insultar a animales humanos. Por ejemplo, cuando se quiere llamar “sucio” a alguien se usa la frase “eres un cerdo”, obviando que los cerdos son animales bastante más limpios de lo que se cree. Cuando se quiere llamar "vaga" a una persona se le dice que es “un perro”. Imagino que no se referirán a los galgos usados por los cazadores o a los que son explotados en carreras de apuestas, perros que no descansan ni cuando intentan dormir por miedo a que los maten. Se usa el término en masculino, ya que si la frase es “eres una perra” ataca directamente a las mujeres. Y no es el único insulto especista que nos discrimina solo a nosotras. Se nos llama “zorras”, de forma sexista, para insinuar que no somos libres para elegir nuestra vida sexual. “Es más puta que las gallinas” se usa, una vez más, para atentar contra esa libertad, y sin valorar que las gallinas son forzadas a criar para incrementar la producción destinada a la industria cárnica.
Son infinitas las expresiones usadas para discriminar a las mujeres que, a su vez, forman parte del lenguaje especista. A una mujer se le recrimina que “haya parido como una coneja o una cerda”, sin tener en cuenta, por un lado, que si una mujer da a luz a muchas o muchos hijos no es solo responsabilidad suya sino también de un hombre que no se pone un preservativo, o sin pensar que muchas se han visto forzadas a tenerlos por presiones y condicionamientos sociales. Por otro lado, tampoco se da importancia a que esas conejas y esas cerdas, al igual que las gallinas, son obligadas a parir para que sus bebés les sean arrebatados para el consumo humano. Discúlpenme otra vez por atreverme a usar el término "bebé", que se aplicado únicamente a humanos, en lugar de "cachorro".
Esto demuestra, una vez más, la importancia de que el feminismo vaya ligado al animalismo por el paralelismo que existe entre la discriminación a las mujeres y a los otros animales, incluso en el lenguaje. Sin embargo, una parte del movimiento feminista no es consciente aún de que el feminismo ha de ser interseccional y no puede dejar fuera a los animales no humanos, porque esas hembras, esas conejas, esas cerdas, esas zorras, esas gallinas son forzadas a parir y violadas previamente para que la especie humana se beneficie de su explotación. ¿Violadas? Sí. Violadas. Otra muestra clave del especismo en el lenguaje. No se puede decir que “los animales son violados”, ni por otros animales ni por humanos. De hecho, hay un eufemismo para la violación a animales por parte de los humanos. Se llama zoofilia. La RAE la describe como “amor hacia los animales”, lo que me horroriza notablemente, o bestialismo, que significa “relaciones sexuales de los humanos con los animales”. Lo que no dice es que no son relaciones consentidas. Cabe destacar que hasta 2015, la zoofilia o sexo con animales (violación en toda regla) no era penada en este país. Tampoco se puede afirmar, jurídicamente hablando, que un animal es asesinado, aún cuando un individuo mate a un animal con ensañamiento y alevosía, pongamos como ejemplo un torero a un toro o un cazador a un ciervo. Según la ley, no se podrá considerar que ha habido un asesinato, pues ese término solo se aplica al animal humano.
El poder del especismo en el lenguaje daría para escribir muchas páginas, aunque sería más relevante reescribir el diccionario de la Real Academia de la Lengua, que acepta como válidos un gran número de términos especistas que atentan cruelmente contra los otros animales. Es denigrante que sean menospreciados así. Bastante tienen con ser explotados, abandonados, torturados y asesinados (sí, asesinados) para encima ser usados como insultos.
Algunos pensarán que tengo “un día de perros” por mi crítica hacia nuestro lenguaje. Y sí, tengo un maravilloso día de perros, rodeada de su amor y su lealtad. Gracias a eso no he sido demasiado dura en mis palabras. Mucho menos que cuando algunas personas le dicen a alguien que es un animal de forma despectiva, a modo de insulto.
Lenguaje y sociedad van intrínsecamente ligados. Lamentablemente, las palabras y expresiones especistas son una extensión de la discriminación hacia los animales en nuestra cultura. Afortunadamente, cada vez son más las personas que luchan a diario por el derecho de los animales a no ser menospreciados, maltratados, explotados y/o asesinados. Y esta realidad significa que el lenguaje también evolucione hacia un uso sin prejuicios especistas. Por supuesto, también somos muchas las personas a quienes no nos importa que nos llamen cerdo, burro, gallina o zorra, porque somos animales. De la especie humana, pero animales al fin y al cabo.

martes, 1 de mayo de 2018

Recursos sobre métodos alternativos a la experimentación con animales

Cada 24 de abril se celebra el Día Mundial del Animal de Laboratorio. Millones de primates, perros, conejos, gatos o ratones son condenados en laboratorios y animalarios a vidas de terribles sufrimientos para investigaciones de todo tipo: médicas, militares, cosméticas... Cada vez son más las personas vinculadas a la ciencia que cuestionan la investigación en animales y apuestan por fomentar métodos alternativos, que se han comprobado incluso más eficaces y que requieren ser desarrollados y avalados, para lo cual es necesario superar los intereses de una industria montada en torno a esos animales. El Centre for Animal Ethics de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona ha publicado una recopilación de recursos sobre métodos alternativos a la vivisección.

Conejos sometidos a experimentación científica
Cada 24 de abril se conmemora el Día Internacional del Animal de Laboratorio, una ocasión que debemos aprovechar para seguir alzando la voz en defensa de los no sabemos cuántos millones de animales que nacen, viven y mueren en jaulas de laboratorios y animalarios repartidos por todo el mundo, víctimas no solo de todo tipo de estudios y experimentos sino también de un oscurantismo que nos impide incluso acceder a la información más básica sobre ellos.
Quizás el principal embajador de todos esos animales sea Britches, un pequeño mono nacido en 1985 en un laboratorio de Estados Unidos. Nada más nacer había sido separado de su madre para ser sometido a un estudio sobre los efectos de toda privación sensorial que debía durar tres años. Le cosieron los párpados y le ataron a la cabeza un dispositivo de ultrasonidos con una grabación que oía constantemente. Vivía en una jaula, agarrado a un cilindro metálico sin ninguna atención más allá de la estrictamente necesaria para mantenerlo con vida. Fue rescatado por el Frente de Liberación Animal, curado y rehabilitado, y el mundo empezó a saber lo que ocurre en esos centros de tortura.
El pequeño Britches PETA
Hace unos meses publicamos un artículo sobre las condiciones en las que están los  perros beagle con los que practican los alumnos de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid, y lo peor de aquella investigación fue que suscitó más preguntas de las que pudimos responder. Nos quedó claro que esos perros sirven no solo para que los estudiantes hagan sus prácticas (incluso cuando los animales no están en condiciones físicas y/o emocionales de soportar esas sesiones y permaneciendo toda su vida, hasta trece años en algunos casos, viviendo enjaulados), sino que también son utilizados en estudios de otro tipo. Obtener la información de la propia Universidad es misión imposible, por eso nació Transparencia Animal UCM. 
Pero, sobre todo, nos quedamos con muchas preguntas sin resolver. ¿Cuántos más animalarios hay en esa facultad? ¿Y en las demás facultades de Veterinaria de España? ¿Cuántos animales hay en todas ellas? ¿Cuántos animalarios más hay, en hospitales, laboratorios, centros de investigación, etc? No lo sabemos. Lo que sí sabemos es que cada vez son más las personas vinculadas a la ciencia que cuestionan la investigación en animales y apuestan por fomentar métodos alternativos, que se han comprobado incluso más eficaces y que requieren ser desarrollados y avalados, para lo cual es necesario superar los intereses de una industria montada en torno a esos animales.
Métodos biotecnológicos alternativos a la experimentación en Animales CANADIAN CENTRE FOR ALTERNATIVES TO ANIMAL METHODS
Por ello, de cara a este 24 de abril, nos parece especialmente interesante hacernos eco de la recopilación de recursos sobre métodos alternativos a la vivisección que ha llevado a cabo el Centre for Animal Ethics de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona. La investigación la han hecho las profesoras Tugce Ataci y Núria Almiron, y la supervisión y edición son de la propia Almirón, Paula Casal, Marta Tafalla, Montserrat Escartín, Catia Faria, Eze Páez, Laura Fernández y Sandra Amigó.
El documento parte de una premisa: cada año, en todo el mundo, millones de animales no humanos son utilizados en experimentos relacionados con la vivisección, es decir, la disección en vivo u otras prácticas invasivas o dañinas para sus cuerpos, con o sin anestesia, incluyendo experimentación psicológica o de trauma en laboratorios, en el ámbito militar, en el educativo u otros entornos. Los experimentos en no humanos pueden durar desde horas a meses y consisten en prácticas que implican todo tipo y grados de dolor físico y psicológico, incluyendo encierro forzado, aislamiento, descargas, adicción a las drogas, inanición, infecciones, quemaduras, disparos, envenenamientos, daños en el tejido cerebral, privación de la vista y manipulación genética, entre otras. 
Los dilemas éticos que surgen a partir de estas prácticas son enormes y generan una creciente oposición a la experimentación animal, así como cada vez más interés por las alternativas. Estas alternativas no son nuevas en absoluto, como no lo es el creciente interés por ellas. Hace décadas que organizaciones y científicos/as trabajan en nuevos diseños de medicamentos y métodos de investigación experimental que promueven métodos alternativos más humanos. En la Unión Europea, la legislación exige que los gobiernos nacionales contribuyan económicamente al desarrollo y validación de métodos de investigación sin animales, y el objetivo final de esa regulación es eliminar progresivamente todos los tipos de experimentación animal (Directiva de la Unión Europea 2010/63/UE).
Pruebas in vitro alternativas a la experimentación en animales PETA
El reemplazo de la vivisección con alternativas compasivas que no incluyan animales es una necesidad urgente e ineludible en el progreso hacia una sociedad más ética. Por eso, el informe recoge algunos de los recursos informativos más relevantes sobre métodos alternativos para facilitar el acceso a los mismos a periodistas, autoridades políticas y el público en general.
El complejo industrial de la vivisección es un gran negocio. El término designa diferentes tipos de organizaciones y empresas cuyos recursos de financiación dependen de, o están relacionados con el uso de animales no humanos para investigación. Esto incluye: empresas públicas o privadas que llevan a cabo directamente o por encargo prácticas de experimentación animal (sobre todo empresas farmacéuticas, pero también químicas, cosméticas y compañías de tabaco, así como gobiernos; instituciones académicas (universidades, laboratorios de invetigación, colegios médicos); y proveedores de animales para investigación y de servicios relacionados con la experimentación animal tales como órganos, instrumentos y formación.
Como en el caso de cualquier otra industria, la de vivisección invierte enormes cantidades de dinero para proteger sus negocios, incluyendo el marketing y las relaciones públicas. No es sorprendente, por tanto, que esta industria se haya convertido en el principal recurso para los medios de comunicación, autoridades políticas y público en general. Sin embargo, hoy en día existe una gran cantidad de información independiente y fiable sobre alternativas a la vivisección. Esta información incluye una amplia variedad de los más recientes métodos con beneficios demostrados de investigación sin animales.
El informe reúne algunos de los recursos más importantes sobre alternativas a la experimentación animal publicados hasta la fecha en todo el mundo. Pueden ser de ayuda para conocer los hechos reales, recopilar información precisa, contactar con autoridades independientes y expertos/as, aprender sobre la validación de alternativas y procedimientos, acceder a oportunidades de financiación, identificar las mejores bases de datos y descubrir bibliografía adicional sobre el tema.
Las listas  de recursos proporcionadas para estos fines incluyen: autoridades que validan métodos alternativos; centros de investigación y consorcios involucrados en métodos alternativos: organizaciones que financian investigación sobre métodos alternativos; organizaciones de derechos animales centradas en métodos alternativos; bases de datos; revistas académicas que informan sobre esos métodos, y bibliografía recomendada.
Como hace ese informe, animamos a quien necesite información sobre experimentación animal a que utilice los recursos recomendados en este informe para aprender sobre el creciente número de alternativas y sus beneficios tanto para los humanos como para los no humanos. 

martes, 17 de abril de 2018

La justicia avala la decisión de A Coruña de poner fin a las corridas de toros

Una sentencia reconoce el derecho del Gobierno municipal a rescindir el contrato de la feria taurina "por interés público" y a pesar de la consideración de la tauromaquia como "bien cultural inmaterial".

La feria taurina coruñesa ya venía registrando una muy pobre asistencia en los años anteriores
El 13 de julio de 2015 el Ayuntamiento de A Coruña inició el expediente de finalización de contrato y suspensión de la Feria Taurina, que se había venido celebrando en la ciudad en los 20 años anteriores. Fue una de las primeras medidas adoptadas por el Gobieno municipal de Xulio Ferreiro (Marea Atlántica), cumpliendo así uno de los puntos recogidos en su programa electoral. La Feria venía registrando cifras de asistencia muy pobres y su rentabilidad dependía sobre todo de las subvenciones públicas, directas o indirectas, alrededor de 2,2 millones de euros recibidos del Ayuntamiento en las dos décadas anteriores. Sin ese impulso económico municipal las corridas de toros en A Coruña eran inviables en la práctica, como se ha visto en los años siguientes.
La UTE formada por Tomás Entero Martín y Tauro Siglo XXI, concesionaria de la Feria, recurrió la decisión ante los tribunales, pues aún restaba un año para la finalización del contrato firmado por el anterior gobierno municipal. Pero, además, en su recurso contra la rescisión la concesionaria alegaba entre otras razones el valor que la Ley 18/2013 le confiere a la tauromaquia como "bien cultural inmaterial", argumentando que esta consideración impediría al Gobierno local anular el contrato "por razones de interés público".
Sin embargo, el juzgado contencioso-administrativo nº 2 de A Coruña acaba de dictar sentencia, reconociendo el derecho del Ayuntamiento a finalizar el contrato y descartando la argumentación de la empresa taurina en relación a esa supuesta "suerte de estatus privilegiado de la tauromaquia sobre las restantes manifestaciones culturales, que impondría a todas las Administraciones Públicas el deber de emprender políticas activas de promoción de la tauromaquia". La sentencia, que puede sentar un precedente importante en litigios semejantes en los que se invoca una pretendida protección de la tauromaquia como bien cultural, subraya la "autonomía" de las administraciones locales para decidir la programación o no de espectáculos taurinos.
El dictamen sí le reconoce a la antigua concesionaria de la feria taurina el derecho al cobro del "lucro cesante" por la finalización del contrato, valorado en un 10% de la recaudación tomando como base las cifras del año anterior. En aquella feria sólo se habían vendido un tercio de las entradas, con una recaudación aproximada de 140 mil euros. Además, la empresa podrá recibir una pequeña indemnización como "daño emergente". En todo caso, muy lejos de las cantidades reclamadas por la empresa taurina: "306.632,50 euros como daño emergente y 61.326,50 euros como lucro cesante en cada ejercicio". En el momento de la rescisión el Ayuntamiento ya había calculado que le debía abonar a la empresa el 10% del valor del contrato. La celebración de la feria taurina en verano de 2015 le hubiese supuesto a las arcas municipales un desembolso aproximado de 60.000 euros.
El fallo entra a debatir el fondo de la reclamación de Tauro Siglo XXI y Tomás Entero Martín: las implicaciones prácticas del carácter de "bien cultural inmaterial" de las corridas de toros decretado por el Partido Popular en el año 2013 y el derecho de una administración a decidir si programa o no espectáculos taurinos. Analiza así los efectos de esa ley y de la sentencia del Tribunal Constitucional 177/2016 que declaró "inconstitucional" la prohibición de las corridas de toros en Cataluña, una anulación de la ley catalana que se produjo por una cuestión meramente competencial y no de derechos fundamentales.
De esta forma, aunque la Ley 18/2013 señala el deber de la Administración General del Estado de "garantizar la conservación y promoción de la Tauromaquia como patrimonio cultural de todos los españoles, así como tutelar el derecho de todos a su conocimiento, acceso y libre ejercicio en sus diferentes manifestaciones”, la propia sentencia del TC subrayaba que "tampoco es razonable entender" que esto "imponga el deber de mantener de modo incondicional una interpretación que tienda al mantenimiento de todas las manifestaciones inherentes a los espectáculos tradicionales, como pueden ser las corridas de toros, sin tener en cuenta otros intereses y derechos protegidos y otros valores culturales, a veces contrapuestos, que han de ser también adecuadamente ponderados". El juez concluye que "en el ejercicio legítimo por la Administración demandada de esa autonomía constitucionalmente garantizada se encuentra integrada la opción de resolución del contrato, en tanto que ese acto de ninguna forma impide el ejercicio por la Administración General del Estado de la competencia en la materia que nos ocupa".
Esta sentencia coruñesa se viene a sumar a la dictada el 13 de diciembre de 2017 por el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, en términos parecidos, pues reconocía el derecho del Gobierno municipal de San Sebastián a no incluir espectáculos taurinos en sus fiestas, optando por otras programaciones, y rechazaba la tesis de que "la exclusión conlleva una prohibición". En resumen, el fallo viene a reconocer de nuevo el derecho de las administraciones públicas -en este caso ayuntamientos- a no programar espectáculos taurinos, sin que esta decisión atente contra la invocada protección de la tauromaquia, y rechaza que estas administraciones estén obligadas a promover en todo momento las actividades relacionadas con el toreo.

viernes, 13 de abril de 2018

La granja de los horrores de Gama, Cantabria

Organizaciones en defensa de los animales y santuarios lanzan una campaña de recogida de firmas para salvar a las 23 vacas rescatadas de una explotación ganadera. Los animalistas denuncian el maltrato sistemático, la inacción de las administraciones y la connivencia de otros ganaderos.
Estado en el que se encontró a las vacas en la granja de Gama (Cantabria) ASOCIACIÓN ALDDEA
La imagen daba escalofríos. El pasado 23 de marzo, la Guardia Civil llegaba a una vaquería del barrio de La Bodega, en la localidad cántabra de Gama, con una orden judicial bajo el brazo. La jueza del Juzgado de primera instancia número 2 de Santoña obligaba a requisar a los animales tras una denuncia que había corrido como la pólvora por las redes sociales: una activista de la Asociación Huellas Cantabria había grabado y fotografiado a los animales en un estado deplorable: prácticamente en los huesos, sin apenas poder moverse y sin asistencia veterinaria. Una situación que ya había sido denunciada ocho meses atrás por la Asociación Alddea, que incluso había interpuesto una querella criminal contra el responsable de la instalación.
El ganadero no recibió de buen grado la presencia de los agentes, e incluso se negó a abrir las puertas de la cuadra. Los vecinos asistían entre curiosos y atónitos a la escena, aunque algunos se solidarizaban con el ganadero. “Nunca he visto maltrato. No me parece que las vacas estuvieran mal. Nada que no sea habitual, vamos”, declaraba uno de ellos a El Diario Montañés. También había quien celebraba la intervención de la Guardia Civil. “Ya era hora de que se las llevaran: las tenía berreando en la hierba pidiendo comida todo el día”, apuntaba otro vecino.
Ahora, y según confirma Alddea, las 23 vacas rescatadas de aquel infierno han sido trasladadas a otra explotación, propiedad de un amigo del ganadero denunciado, donde presumiblemente serán sacrificadas. Todo ello a pesar de que la juez había incorporado inicialmente en el auto una disposición que obligaba a “garantizar su integridad física”. Por ello, la propia Asociación Alddea ha puesto en marcha una campaña de  recogida de firmas en Change.org en la que se pide que los animales tengan oportunidad de acabar sus días de manera digna. En apenas tres días la petición ha superado las 82.000 firmas.
“La situación es muy complicada, y una auténtica vergüenza”, cuenta Anna Clemente, presidente de Alddea. “Se trata de un claro caso de maltrato, aunque ahora desde la Dirección General de Ganadería de Cantabria niegan la mayor: dicen que no hay maltrato, sino descuido. Incluso que a este señor hay que compensarlo por la pérdida de las vacas. Tenemos un informe veterinario, aunque sólo por los vídeos resulta evidente cómo estaban estos animales”.
Tras la incautación, los pertinentes informes veterinarios no han aparecido por ninguna parte. “Los llamamos los informes Cifuentes: nadie sabe dónde están”, apunta Clemente con ironía. “El oscurantismo es total: hace meses, cuando los veterinarios se desplazaron al lugar, no tomaron medidas. Eso sí: con la boca pequeña decían que los animales estaban fatal, que las vacas estaban enfermas. Mientras tanto, los maltratadores se jactaban en el bar de que les daban igual las vacas, porque en cuanto se moría una les daban subvenciones para comprar más”.
Lo ocurrido en la explotación ganadera de Gama cobra aún más gravedad al saber que no se trata del primer caso protagonizado por el mismo ganadero. “Este hombre ha matado ya a un elevado número de perros. En su día, una protectora se hizo con diez porque amenazaba con ahorcarlos”, denuncia la presidenta de Alddea. El día que sacaron a las vacas, la jueza también ordenó la incautación de la perra que sigue viviendo en el lugar. “Estaba destrozada, con sarna por todo su cuerpo y completamente desatendida. Si según Ganadería lo de las vacas no es maltrato, ¿cómo llaman a lo que este hombre hace a los perros?”, se pregunta Clemente.
Para que los animales se recuperen y vivan de una manera digna el resto de su vida solo hay una vía posible: los santuarios. Muchos de ellos han respondido unánimemente ofreciéndose como voluntarios para dar cobijo a estas vacas en sus instalaciones. Así lo han hecho el Santuario Compasión Animal, el Mino Valley Farm Sanctuary, el Santuario Vacaloura, el Santuario Frente L.A. y la Fundación Santuario Gaia.
“El futuro que espera a estos animales es incierto”, lamenta José Benito, del Santuario Frente L.A. “Si vuelven a ese infierno, lo más seguro es que acaben de la misma forma. Por eso estamos luchando para que no suceda”.
Los animalistas denuncian, asimismo, presiones por parte de los ganaderos y el Gobierno de Cantabria para que los animales terminen en el matadero. “La jueza nos dio la razón, pero en el último momento, y bajo la presión del Gobierno de Cantabria, cambió su versión”, lamenta Benito. “Los propios ganaderos, que al principio se referían a este lugar como “la granja de los horrores”, han empezado a solidarizarse con los responsables de la explotación. A través del sindicato de ganaderos se está fomentando que cambien de opinión”, apunta Clemente.
Para los responsables de los santuarios, lo ocurrido en Gama no es más que la cara no visible de la explotación animal. “Está situación se vive a diario en las explotaciones ganaderas”, asegura Benito. “Ven a los animales como objetos sin sentimientos y desde las administraciones públicas siempre se mira por el maltratador. Cuando se producen casos de este tipo avisan al ganadero y miran hacia otro lado”.
Puedes secundar la petición de que las 23 vacas rescatadas de Gama sean trasladadas a un santuario en este enlace.