sábado, 12 de mayo de 2018

Animales como insultos

Así como existen numerosas expresiones sexistas, homófobas o racistas, también hay un lenguaje especista que refleja la discriminación humana hacia animales de otras especies.
Publicidad del Vegan Fest 2015, que fue censurada por sexista tras protestas de colectivos feministas secundadas por el alcalde de Alicante. VEGAN FEST
El especismo o, según la RAE, “discriminación de los animales por considerarlos especies inferiores”, va más allá de actos, acciones o tradiciones que tratan de forma despectiva a los animales. Impregna nuestro lenguaje, que no solo es sexista, homófobo y racista, sino también especista.
Quizá por desconocimiento, puede que por falta de empatía, pero la realidad es que usamos a diario un lenguaje plagado de palabras y expresiones especistas, que atentan contra la integridad de los animales. Disculpen mi osadía al usar la palabra “integridad” para referirme a los otros animales, puesto que es habitual que solo se utilice para hablar de la especie humana, considerada por muchos como superior.
Obviamente, de este supuesto surge una frase muy utilizada y que discrimina a los otros animales. Cuando se dice a una persona “eres un animal” significa que se la está llamando bruta, sin consideración o agresiva. Es un insulto que se usa con mucha frecuencia, sin darnos cuenta de que nosotros, los humanos, también somos animales. No obstante, de esta frase surgen multitud de expresiones similares que evidencian la falta de empatía que existe hacia el resto de animales no humanos. “La abandonaron como si fuera un animal”, “Lo encerraron como a un animal” o “La maltrataban como a un animal” son claros ejemplos de cómo el lenguaje está plagado de especismo. ¿Es lícito abandonar, encerrar o maltratar a un animal? Está visto que para la mayoría sí, y es una tarea difícil romper con este uso especista del lenguaje que, durante siglos, se ha extendido en nuestra cultura sin que se le dé mayor importancia o haya sido objeto de análisis exhaustivo por parte de los académicos de la lengua.
A veces se es más explícito usando el nombre de determinados animales para insultar a animales humanos. Por ejemplo, cuando se quiere llamar “sucio” a alguien se usa la frase “eres un cerdo”, obviando que los cerdos son animales bastante más limpios de lo que se cree. Cuando se quiere llamar "vaga" a una persona se le dice que es “un perro”. Imagino que no se referirán a los galgos usados por los cazadores o a los que son explotados en carreras de apuestas, perros que no descansan ni cuando intentan dormir por miedo a que los maten. Se usa el término en masculino, ya que si la frase es “eres una perra” ataca directamente a las mujeres. Y no es el único insulto especista que nos discrimina solo a nosotras. Se nos llama “zorras”, de forma sexista, para insinuar que no somos libres para elegir nuestra vida sexual. “Es más puta que las gallinas” se usa, una vez más, para atentar contra esa libertad, y sin valorar que las gallinas son forzadas a criar para incrementar la producción destinada a la industria cárnica.
Son infinitas las expresiones usadas para discriminar a las mujeres que, a su vez, forman parte del lenguaje especista. A una mujer se le recrimina que “haya parido como una coneja o una cerda”, sin tener en cuenta, por un lado, que si una mujer da a luz a muchas o muchos hijos no es solo responsabilidad suya sino también de un hombre que no se pone un preservativo, o sin pensar que muchas se han visto forzadas a tenerlos por presiones y condicionamientos sociales. Por otro lado, tampoco se da importancia a que esas conejas y esas cerdas, al igual que las gallinas, son obligadas a parir para que sus bebés les sean arrebatados para el consumo humano. Discúlpenme otra vez por atreverme a usar el término "bebé", que se aplicado únicamente a humanos, en lugar de "cachorro".
Esto demuestra, una vez más, la importancia de que el feminismo vaya ligado al animalismo por el paralelismo que existe entre la discriminación a las mujeres y a los otros animales, incluso en el lenguaje. Sin embargo, una parte del movimiento feminista no es consciente aún de que el feminismo ha de ser interseccional y no puede dejar fuera a los animales no humanos, porque esas hembras, esas conejas, esas cerdas, esas zorras, esas gallinas son forzadas a parir y violadas previamente para que la especie humana se beneficie de su explotación. ¿Violadas? Sí. Violadas. Otra muestra clave del especismo en el lenguaje. No se puede decir que “los animales son violados”, ni por otros animales ni por humanos. De hecho, hay un eufemismo para la violación a animales por parte de los humanos. Se llama zoofilia. La RAE la describe como “amor hacia los animales”, lo que me horroriza notablemente, o bestialismo, que significa “relaciones sexuales de los humanos con los animales”. Lo que no dice es que no son relaciones consentidas. Cabe destacar que hasta 2015, la zoofilia o sexo con animales (violación en toda regla) no era penada en este país. Tampoco se puede afirmar, jurídicamente hablando, que un animal es asesinado, aún cuando un individuo mate a un animal con ensañamiento y alevosía, pongamos como ejemplo un torero a un toro o un cazador a un ciervo. Según la ley, no se podrá considerar que ha habido un asesinato, pues ese término solo se aplica al animal humano.
El poder del especismo en el lenguaje daría para escribir muchas páginas, aunque sería más relevante reescribir el diccionario de la Real Academia de la Lengua, que acepta como válidos un gran número de términos especistas que atentan cruelmente contra los otros animales. Es denigrante que sean menospreciados así. Bastante tienen con ser explotados, abandonados, torturados y asesinados (sí, asesinados) para encima ser usados como insultos.
Algunos pensarán que tengo “un día de perros” por mi crítica hacia nuestro lenguaje. Y sí, tengo un maravilloso día de perros, rodeada de su amor y su lealtad. Gracias a eso no he sido demasiado dura en mis palabras. Mucho menos que cuando algunas personas le dicen a alguien que es un animal de forma despectiva, a modo de insulto.
Lenguaje y sociedad van intrínsecamente ligados. Lamentablemente, las palabras y expresiones especistas son una extensión de la discriminación hacia los animales en nuestra cultura. Afortunadamente, cada vez son más las personas que luchan a diario por el derecho de los animales a no ser menospreciados, maltratados, explotados y/o asesinados. Y esta realidad significa que el lenguaje también evolucione hacia un uso sin prejuicios especistas. Por supuesto, también somos muchas las personas a quienes no nos importa que nos llamen cerdo, burro, gallina o zorra, porque somos animales. De la especie humana, pero animales al fin y al cabo.

martes, 1 de mayo de 2018

Recursos sobre métodos alternativos a la experimentación con animales

Cada 24 de abril se celebra el Día Mundial del Animal de Laboratorio. Millones de primates, perros, conejos, gatos o ratones son condenados en laboratorios y animalarios a vidas de terribles sufrimientos para investigaciones de todo tipo: médicas, militares, cosméticas... Cada vez son más las personas vinculadas a la ciencia que cuestionan la investigación en animales y apuestan por fomentar métodos alternativos, que se han comprobado incluso más eficaces y que requieren ser desarrollados y avalados, para lo cual es necesario superar los intereses de una industria montada en torno a esos animales. El Centre for Animal Ethics de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona ha publicado una recopilación de recursos sobre métodos alternativos a la vivisección.

Conejos sometidos a experimentación científica
Cada 24 de abril se conmemora el Día Internacional del Animal de Laboratorio, una ocasión que debemos aprovechar para seguir alzando la voz en defensa de los no sabemos cuántos millones de animales que nacen, viven y mueren en jaulas de laboratorios y animalarios repartidos por todo el mundo, víctimas no solo de todo tipo de estudios y experimentos sino también de un oscurantismo que nos impide incluso acceder a la información más básica sobre ellos.
Quizás el principal embajador de todos esos animales sea Britches, un pequeño mono nacido en 1985 en un laboratorio de Estados Unidos. Nada más nacer había sido separado de su madre para ser sometido a un estudio sobre los efectos de toda privación sensorial que debía durar tres años. Le cosieron los párpados y le ataron a la cabeza un dispositivo de ultrasonidos con una grabación que oía constantemente. Vivía en una jaula, agarrado a un cilindro metálico sin ninguna atención más allá de la estrictamente necesaria para mantenerlo con vida. Fue rescatado por el Frente de Liberación Animal, curado y rehabilitado, y el mundo empezó a saber lo que ocurre en esos centros de tortura.
El pequeño Britches PETA
Hace unos meses publicamos un artículo sobre las condiciones en las que están los  perros beagle con los que practican los alumnos de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid, y lo peor de aquella investigación fue que suscitó más preguntas de las que pudimos responder. Nos quedó claro que esos perros sirven no solo para que los estudiantes hagan sus prácticas (incluso cuando los animales no están en condiciones físicas y/o emocionales de soportar esas sesiones y permaneciendo toda su vida, hasta trece años en algunos casos, viviendo enjaulados), sino que también son utilizados en estudios de otro tipo. Obtener la información de la propia Universidad es misión imposible, por eso nació Transparencia Animal UCM. 
Pero, sobre todo, nos quedamos con muchas preguntas sin resolver. ¿Cuántos más animalarios hay en esa facultad? ¿Y en las demás facultades de Veterinaria de España? ¿Cuántos animales hay en todas ellas? ¿Cuántos animalarios más hay, en hospitales, laboratorios, centros de investigación, etc? No lo sabemos. Lo que sí sabemos es que cada vez son más las personas vinculadas a la ciencia que cuestionan la investigación en animales y apuestan por fomentar métodos alternativos, que se han comprobado incluso más eficaces y que requieren ser desarrollados y avalados, para lo cual es necesario superar los intereses de una industria montada en torno a esos animales.
Métodos biotecnológicos alternativos a la experimentación en Animales CANADIAN CENTRE FOR ALTERNATIVES TO ANIMAL METHODS
Por ello, de cara a este 24 de abril, nos parece especialmente interesante hacernos eco de la recopilación de recursos sobre métodos alternativos a la vivisección que ha llevado a cabo el Centre for Animal Ethics de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona. La investigación la han hecho las profesoras Tugce Ataci y Núria Almiron, y la supervisión y edición son de la propia Almirón, Paula Casal, Marta Tafalla, Montserrat Escartín, Catia Faria, Eze Páez, Laura Fernández y Sandra Amigó.
El documento parte de una premisa: cada año, en todo el mundo, millones de animales no humanos son utilizados en experimentos relacionados con la vivisección, es decir, la disección en vivo u otras prácticas invasivas o dañinas para sus cuerpos, con o sin anestesia, incluyendo experimentación psicológica o de trauma en laboratorios, en el ámbito militar, en el educativo u otros entornos. Los experimentos en no humanos pueden durar desde horas a meses y consisten en prácticas que implican todo tipo y grados de dolor físico y psicológico, incluyendo encierro forzado, aislamiento, descargas, adicción a las drogas, inanición, infecciones, quemaduras, disparos, envenenamientos, daños en el tejido cerebral, privación de la vista y manipulación genética, entre otras. 
Los dilemas éticos que surgen a partir de estas prácticas son enormes y generan una creciente oposición a la experimentación animal, así como cada vez más interés por las alternativas. Estas alternativas no son nuevas en absoluto, como no lo es el creciente interés por ellas. Hace décadas que organizaciones y científicos/as trabajan en nuevos diseños de medicamentos y métodos de investigación experimental que promueven métodos alternativos más humanos. En la Unión Europea, la legislación exige que los gobiernos nacionales contribuyan económicamente al desarrollo y validación de métodos de investigación sin animales, y el objetivo final de esa regulación es eliminar progresivamente todos los tipos de experimentación animal (Directiva de la Unión Europea 2010/63/UE).
Pruebas in vitro alternativas a la experimentación en animales PETA
El reemplazo de la vivisección con alternativas compasivas que no incluyan animales es una necesidad urgente e ineludible en el progreso hacia una sociedad más ética. Por eso, el informe recoge algunos de los recursos informativos más relevantes sobre métodos alternativos para facilitar el acceso a los mismos a periodistas, autoridades políticas y el público en general.
El complejo industrial de la vivisección es un gran negocio. El término designa diferentes tipos de organizaciones y empresas cuyos recursos de financiación dependen de, o están relacionados con el uso de animales no humanos para investigación. Esto incluye: empresas públicas o privadas que llevan a cabo directamente o por encargo prácticas de experimentación animal (sobre todo empresas farmacéuticas, pero también químicas, cosméticas y compañías de tabaco, así como gobiernos; instituciones académicas (universidades, laboratorios de invetigación, colegios médicos); y proveedores de animales para investigación y de servicios relacionados con la experimentación animal tales como órganos, instrumentos y formación.
Como en el caso de cualquier otra industria, la de vivisección invierte enormes cantidades de dinero para proteger sus negocios, incluyendo el marketing y las relaciones públicas. No es sorprendente, por tanto, que esta industria se haya convertido en el principal recurso para los medios de comunicación, autoridades políticas y público en general. Sin embargo, hoy en día existe una gran cantidad de información independiente y fiable sobre alternativas a la vivisección. Esta información incluye una amplia variedad de los más recientes métodos con beneficios demostrados de investigación sin animales.
El informe reúne algunos de los recursos más importantes sobre alternativas a la experimentación animal publicados hasta la fecha en todo el mundo. Pueden ser de ayuda para conocer los hechos reales, recopilar información precisa, contactar con autoridades independientes y expertos/as, aprender sobre la validación de alternativas y procedimientos, acceder a oportunidades de financiación, identificar las mejores bases de datos y descubrir bibliografía adicional sobre el tema.
Las listas  de recursos proporcionadas para estos fines incluyen: autoridades que validan métodos alternativos; centros de investigación y consorcios involucrados en métodos alternativos: organizaciones que financian investigación sobre métodos alternativos; organizaciones de derechos animales centradas en métodos alternativos; bases de datos; revistas académicas que informan sobre esos métodos, y bibliografía recomendada.
Como hace ese informe, animamos a quien necesite información sobre experimentación animal a que utilice los recursos recomendados en este informe para aprender sobre el creciente número de alternativas y sus beneficios tanto para los humanos como para los no humanos. 

martes, 17 de abril de 2018

La justicia avala la decisión de A Coruña de poner fin a las corridas de toros

Una sentencia reconoce el derecho del Gobierno municipal a rescindir el contrato de la feria taurina "por interés público" y a pesar de la consideración de la tauromaquia como "bien cultural inmaterial".

La feria taurina coruñesa ya venía registrando una muy pobre asistencia en los años anteriores
El 13 de julio de 2015 el Ayuntamiento de A Coruña inició el expediente de finalización de contrato y suspensión de la Feria Taurina, que se había venido celebrando en la ciudad en los 20 años anteriores. Fue una de las primeras medidas adoptadas por el Gobieno municipal de Xulio Ferreiro (Marea Atlántica), cumpliendo así uno de los puntos recogidos en su programa electoral. La Feria venía registrando cifras de asistencia muy pobres y su rentabilidad dependía sobre todo de las subvenciones públicas, directas o indirectas, alrededor de 2,2 millones de euros recibidos del Ayuntamiento en las dos décadas anteriores. Sin ese impulso económico municipal las corridas de toros en A Coruña eran inviables en la práctica, como se ha visto en los años siguientes.
La UTE formada por Tomás Entero Martín y Tauro Siglo XXI, concesionaria de la Feria, recurrió la decisión ante los tribunales, pues aún restaba un año para la finalización del contrato firmado por el anterior gobierno municipal. Pero, además, en su recurso contra la rescisión la concesionaria alegaba entre otras razones el valor que la Ley 18/2013 le confiere a la tauromaquia como "bien cultural inmaterial", argumentando que esta consideración impediría al Gobierno local anular el contrato "por razones de interés público".
Sin embargo, el juzgado contencioso-administrativo nº 2 de A Coruña acaba de dictar sentencia, reconociendo el derecho del Ayuntamiento a finalizar el contrato y descartando la argumentación de la empresa taurina en relación a esa supuesta "suerte de estatus privilegiado de la tauromaquia sobre las restantes manifestaciones culturales, que impondría a todas las Administraciones Públicas el deber de emprender políticas activas de promoción de la tauromaquia". La sentencia, que puede sentar un precedente importante en litigios semejantes en los que se invoca una pretendida protección de la tauromaquia como bien cultural, subraya la "autonomía" de las administraciones locales para decidir la programación o no de espectáculos taurinos.
El dictamen sí le reconoce a la antigua concesionaria de la feria taurina el derecho al cobro del "lucro cesante" por la finalización del contrato, valorado en un 10% de la recaudación tomando como base las cifras del año anterior. En aquella feria sólo se habían vendido un tercio de las entradas, con una recaudación aproximada de 140 mil euros. Además, la empresa podrá recibir una pequeña indemnización como "daño emergente". En todo caso, muy lejos de las cantidades reclamadas por la empresa taurina: "306.632,50 euros como daño emergente y 61.326,50 euros como lucro cesante en cada ejercicio". En el momento de la rescisión el Ayuntamiento ya había calculado que le debía abonar a la empresa el 10% del valor del contrato. La celebración de la feria taurina en verano de 2015 le hubiese supuesto a las arcas municipales un desembolso aproximado de 60.000 euros.
El fallo entra a debatir el fondo de la reclamación de Tauro Siglo XXI y Tomás Entero Martín: las implicaciones prácticas del carácter de "bien cultural inmaterial" de las corridas de toros decretado por el Partido Popular en el año 2013 y el derecho de una administración a decidir si programa o no espectáculos taurinos. Analiza así los efectos de esa ley y de la sentencia del Tribunal Constitucional 177/2016 que declaró "inconstitucional" la prohibición de las corridas de toros en Cataluña, una anulación de la ley catalana que se produjo por una cuestión meramente competencial y no de derechos fundamentales.
De esta forma, aunque la Ley 18/2013 señala el deber de la Administración General del Estado de "garantizar la conservación y promoción de la Tauromaquia como patrimonio cultural de todos los españoles, así como tutelar el derecho de todos a su conocimiento, acceso y libre ejercicio en sus diferentes manifestaciones”, la propia sentencia del TC subrayaba que "tampoco es razonable entender" que esto "imponga el deber de mantener de modo incondicional una interpretación que tienda al mantenimiento de todas las manifestaciones inherentes a los espectáculos tradicionales, como pueden ser las corridas de toros, sin tener en cuenta otros intereses y derechos protegidos y otros valores culturales, a veces contrapuestos, que han de ser también adecuadamente ponderados". El juez concluye que "en el ejercicio legítimo por la Administración demandada de esa autonomía constitucionalmente garantizada se encuentra integrada la opción de resolución del contrato, en tanto que ese acto de ninguna forma impide el ejercicio por la Administración General del Estado de la competencia en la materia que nos ocupa".
Esta sentencia coruñesa se viene a sumar a la dictada el 13 de diciembre de 2017 por el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, en términos parecidos, pues reconocía el derecho del Gobierno municipal de San Sebastián a no incluir espectáculos taurinos en sus fiestas, optando por otras programaciones, y rechazaba la tesis de que "la exclusión conlleva una prohibición". En resumen, el fallo viene a reconocer de nuevo el derecho de las administraciones públicas -en este caso ayuntamientos- a no programar espectáculos taurinos, sin que esta decisión atente contra la invocada protección de la tauromaquia, y rechaza que estas administraciones estén obligadas a promover en todo momento las actividades relacionadas con el toreo.