jueves, 22 de noviembre de 2018

La vida de las jaurías de perros de caza: aislamiento, desequilibrio psicológico y estrés

Las rehalas aúnan una vida aislada de poca socialización con picos de máxima excitación que les impide ver el peligro, explican los expertos en conducta animal. La combinación es "deplorable" para su psicología, abundan. Los rehaleros insisten en su "amor extremo" por sus perros: "Quien no lo ha vivido no lo entiende". Aunque el vídeo ha erosionado la imagen de la caza, sus asociaciones han logrado que Andalucía y Extremadura sopesen que la rehalas sean Bien de Interés Cultural.  Un perro muerto y enfado del autor: qué hay tras el vídeo de varios animales cayendo por un barranco en una cacería

Una rehala saliendo al campo. EFE

La propia esencia de la caza mayor con rehalas de perros está detrás del accidente cinegético grabado en vídeo en el que un venado y una docena de canes se despeñan por un barranco durante una montería: una jauría que vive largas jornadas y meses inactiva y aburrida a la que se suelta en pos de una presa en una actividad frenética que los lleva a un nivel altísimo de excitación en el que casi el único objetivo es cumplir con el adiestramiento ignorando el peligro. "Van ciegos", coinciden los expertos en comportamiento animal con los que ha hablado eldiario.es
"Salir al monte es una válvula de escape para un tipo de vida que no es estupenda sino miserable", describe José Enrique Zaldívar, presidente de la asociación de veterinarios animalistas Avatma. Se refiere no solo a malas condiciones físicas "que también puede haberlas", sino, aun bien sustentados, a pasar largos periodos de tiempo solos, únicamente en compañía de perros lo que lesiona la psicología del animal.
"La vida es muy monótona para ellos. Los perros están aburridos". La frase no es de un animalista sino de un rehalero que muestra en un vídeo cómo prepara a sus animales. "Están deseando que los saque a entrenar", apostilla. Luego se ve cómo los ata a un bastidor y los saca a correr. Docenas de perros.
El catedrático de psicobiología Fernando Peláez del Hierro considera que lo ocurrido en Extremadura no es una sorpresa desde el punto de vista de la etiología: "El grado de excitación es tan grande que los animales no reconocen el lugar donde se encuentran. No les asusta el vacío, pero muchos perros tampoco se asustan de los coches". Peláez del Hierro abunda en que el estilo de vida de las rehalas "puede agudizar" ese frenesí ya que "son razas tremendamente activas que están seleccionadas y entrenadas para, si tienen ocasión de perseguir, lanzarse sobre una presa".
Las rehalas son un elemento esencial en las monterías. Los perros –24, 30 o más– son liberados en las manchas de monte escogidas para desalojar las presas de caza mayor: jabalíes, venados, gamos… de manera que huyan hacia los puestos donde aguardan los tiradores. La jauría puede alcanzar una pieza y se produce un agarre como el del famoso vídeo.  
Imagen del vídeo de la montería donde cayeron perros al vacío.
Javier Bravo es educador canino y considera que la manera en que se cría y adiestra a las rehalas hace que casos como el del barranco "van a ocurrir constantemente". ¿Por qué? "La sobreexcitación del perro es tal que le impide detectar cualquier peligro. Ahora ha sido un barranco, pero puede ser una valla o un muro". Bravo considera que estos perros "lo normal es que estén en un estado de estrés crónico por no estar bien socializados, no disponer de espacio propio, vivir aislados del contacto humano…y, de repente, se les lleva a una actividad superexcitante como es la montería. Es una vida deplorable desde el punto de vista del equilibrio psicológico", remata.
Los dueños de estas jaurías no podrían colocarse en un extremo más opuesto. Afirman que el amor a sus animales es el motor que les mueve. Antonio es rehalero desde 1990 en Córdoba. "Al ver el vídeo me puse malo porque me ocurrió algo parecido hace unos años", explica. "El que tiene una rehala, salvo casos excepcionales, es porque le gustan los perros, ya que esto no está bien pagado ni por asomo". El responsable de varias rehalas, insiste en que "no necesito que mis perros agarren o pillen alguna pieza, saliendo al campo y viéndolos cazar disfruta uno más que en cualquier agarre, pero eso quien no lo ha vivido no lo entiende".  David, otro rehalero, considera que lo del barranco "es un accidente como muchos otros". Y se queja de que "muchas acciones que hacemos para salvar animales no salen."
Esa sensación de incomprensión está generalizada en el sector cinegético en una especie de confrontación entre lo urbano y lo rural. "El que quiera aprender que se haga cazador" podía leerse en un grupo de mensajería dedicado a la caza tras la publicación de este último vídeo. El rehalero David coincide en que "solo quieren destruirnos".
La Real Federación Española de Caza despachó el episodio viral como "fatídico accidente", aunque, como reconoce el rehalero Antonio, no ha sido un caso único. Aunque las imágenes han erosionado la reputación de la caza, las agrupaciones cinegéticas han conseguido que tanto Andalucía como Extremadura consideren la posibilidad de declarar las monterías y las rehalas como Bien de Interés Cultural.

Una simple afición con "animales de compañía"

A pesar de que tanto la Asociación Española de Rehaleros como la de Rehalas Regionales no han querido participar en este reportaje, sí han dejado por escrito su visión de la actividad: "Un rehalero, en definitiva, es un cazador cualquiera al que le cuesta más dinero que a otros practicar su deporte. Una afición romántica y un amor extremo por los perros. 365 días de cuidados para 30 de cacerías". Se defendieron así en 2014 de la pretensión del Ministerio de Hacienda de Cristóbal Montoro de controlar sus ingresos. Dibujaron la actividad como una afición.
Los datos chocan. Tres diferentes estudios encargados para sustentar la importancia económica del sector cinegético desde 2002 a 2018 han cuantificado la inversión precisa para montar una rehala. El más reciente, redactado por Deloitte, aseguraba: "El rehalero tipo de España realiza un gasto medio anual de 10.140 euros". Otro análisis de 2012 llevado a cabo por la Fundación para el Estudio y la Defensa de la Naturaleza y la Caza calculaba que "la primera instalación supone 80.000 euros. Los gastos de funcionamiento unos 20.000 euros anuales". Ambos han estimado que actúan unos 3.000 rehaleros en toda España.
En este sentido, una batida por los anuncios de actividades de caza sirve para ver de qué manera ofertan sus servicios distintos dueños de perros: "Ofrecemos nuestros servicios profesionales de nuestras magníficas rehalas, nos desplazamos, si no queda satisfecho no le cobramos". Otro asegura que cumplirá "las expectativas del cliente".  "Se les mete mucha presión a los perros para que se consigan los objetivos", analiza otra experta en conducta animal que prefiere no dar su nombre por trabajar en un departamento público. Los rehaleros consiguieron que el Gobierno les hiciera caso.
Antes, en 2002, estos cazadores habían asegurado que sus perros eran "animales domésticos de compañía",para zafarse de las nuevas exigencias en materia sanitaria que se cernían sobre ellos si se consideraban como productivos. En este aspecto, todos los expertos coinciden en que no son ejemplares de compañía. "Son jaurías, eso es otra cosa. Con sus jerarquías", dice rotundo el catedrático Peláez del Hierro. "Una persona con 20 o 30 perros…. por idiosincrasia no pueden ser animales domésticos", coincide el educador Javier Bravo. "Si desde pequeño se le ha criado para la caza en grupo no es un animal de compañía. De hecho, no pueden reciclarse a la vida en una casa si tiene que dejar la rehala", sentencia la tercera experta.
El calendario de monterías está en plena actividad y llegará hasta finales de febrero. Las juntas de Andalucía y Extremadura seguirán con esa propuesta de convertirlas en BIC (y la protección legal que conlleva) encima de la mesa. El veterinario Zaldívar reflexiona: "Meterse con la caza es muy difícil, pero lo que sí tenemos claro es que la montería con rehalas debería desaparecer".

lunes, 20 de agosto de 2018

¿Por qué es tan difícil para el presidente Trump prohibir de plano las importaciones de trofeos?

Foto de Artg

POR 
DELCIANNA WINDERS 
(Primero impreso en NEW YORK DAILY NEWS, viernes, 9 de marzo de 2018, 12:16 PM)

Han pasado tres años desde que el mundo estalló en indignación cuando el dentista de Minnesota, Walter Palmer, cazó egoísta e ineficientemente al león Cecil. La insensible muerte de Cecil arrojó una dura luz sobre la matanza de animales por sus partes del cuerpo - "trofeos" - para que puedan ser embutidos y colgados en las paredes en cuadros macabros montados por hombres inseguros. (Sí, son casi exclusivamente hombres los que participan en este llamado deporte). Es hora de que nuestro gobierno deje de ser cómplice de este horror indefendible.
A principios de esta semana, la administración Trump anunció que la importación de partes del cuerpo de elefantes africanos tomadas por deporte podría permitirse caso por caso. Esta noticia se produjo solo unos meses después de que el presidente se pronunciara en contra de la práctica y pusiera la decisión en espera. En noviembre, el presidente Trump tuiteó: "La decisión del trofeo de los grandes juegos se anunciará la próxima semana, pero será muy difícil cambiar de opinión de que este espectáculo de terror en modo alguno ayude a la conservación de los elefantes o cualquier otro animal".
Estaba en ese momento y, si lo decía en serio, tiene que dirigir su agencia, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre (FWS), para que haga su trabajo y proteja a la vida silvestre, no a los cazadores de trofeos.
Importar "trofeos" de elefantes es actualmente ilegal a menos que un organismo gubernamental permita una excepción a la ley que se supone que protege a las especies en peligro, y no existe una base legítima para permitir que las partes del cuerpo de animales en peligro sean importadas a nuestro país.
Nuevos informes detallan las últimas horas de Cecil. Según el libro "Lion Hearted: La vida y la muerte de Cecil y el futuro de los gatos icónicos de África", del biólogo Andrew Loveridge, después de haberlo atraído deliberadamente fuera de los límites de un parque nacional para eludir las regulaciones, Palmer disparó a Cecil con su primera flecha de acero, pero olvidó sus órganos vitales y arterias principales. El león majestuoso sufrió de 10 a 12 horas terriblemente dolorosas antes de ser finalmente "enviado" con una segunda flecha desde un arco compuesto.
La condena pública de la caza de trofeos sigue siendo fuerte. Es un pasatiempo cobarde que tiene que ver con la perversa necesidad de atrapar y masacrar al más grande y al "mejor". Se trata de posar alegremente para retorcidos selfies con cuerpos sin vida. Se trata de los derechos de fanfarronear, como si disparar a un animal complaciente con armas de alta potencia fuera algún tipo de logro.
Debemos preguntarnos, ¿cuál es la psicología de alguien que gasta decenas de miles de dólares para viajar a otro país solo para matar? Cuando su motivo es la emoción de matar y tienen una completa indiferencia por la vida de otra persona y se deleitan perversamente en mostrar cabezas de animales ocupándose de sus propios asuntos, esto nos indica a los demás una psique muy perturbada.
Tratar de convertir estas muertes en "conservación" es absurdo. Se supone que los animales están protegidos por un tratado internacional y la Ley federal de especies en peligro de extinción. Matarlos o importar sus partes del cuerpo está estrictamente prohibido. Hay una excepción: al hacerlo, ayudaría a "mejorar la propagación o la supervivencia de las especies afectadas".
Como reconoció el Tribunal Supremo, esta excepción debe aplicarse en "circunstancias extremadamente limitadas". Y sin embargo, a través de una escandalosa política de pagar para jugar, el FWS ha permitido que la excepción se convierta en la regla.
Presionado por grupos como Safari Club International y la Asociación Nacional del Rifle, el FWS ahora emite docenas de permisos cada año autorizando la importación de trofeos. En lugar de limitar los permisos a aquellos casos que verdaderamente ayudan a las especies, como lo exige la ley, la agencia los entrega como dulces a cualquiera que alegue hacer una donación para la conservación.
No importa que las donaciones no sean más que garantías para la caza cruel, que a menudo son insignificantes, y que vayan a países donde no existe la seguridad de que realmente se utilizarán para la conservación. No importa que FWS a menudo ni siquiera haga un seguimiento para asegurarse de que las donaciones prometidas estén hechas, y mucho menos que terminen donde debieron. No importa que matar elefantes o leones, miembros de grupos sociales complejos, socave directamente la conservación y al mismo tiempo destruya a las familias.
Como dice el ético Marc Bekoff: "Es hora de guardar las armas". y descubra cómo vivir en una coexistencia pacífica con los fascinantes animales con los que se supone que compartimos nuestro planeta más magnífico ".
El FWS haría bien en tomarse en serio ese mensaje, acusado por el Congreso de proteger a estos animales.
Winders es el vicepresidente de la Fundación PETA y el asesor jurídico adjunto para la aplicación de la ley de animales en cautiverio y un investigador visitante en la Escuela de Derecho Elisabeth Haub de la Universidad de Pace.

Nueva ley de Nueva Jersey para proteger a las mascotas

Los nuevos requisitos de cuidado de Nueva Jersey para perros y otras mascotas y animales de servicio ya han demostrado ser una herramienta efectiva para el control de animales y el cumplimiento de la ley que trata de salvar a los animales de la exposición al mal tiempo y a la inmovilidad inhumana. La nueva ley firmada el 7 de agosto de 2017 modifica el Título 4, Capítulo 19 de los estatutos de Nueva Jersey y establece:
Clima
a. Ningún perro, animal de compañía doméstico o animal de servicio puede estar expuesto a "condiciones ambientales adversas" durante más de 30 minutos a menos que el animal tenga acceso continuo a un refugio, lo que significa una estructura cerrada y aislada con techo sólido, paredes y piso con una abertura no más grande que para permitir que el animal entre y salga cómodamente, brinde sombra y mantenga al animal a una temperatura corporal normal.
("Condiciones ambientales adversas" significa (1) cuando la temperatura ambiente es 32 grados F o menos, o hay otras condiciones, como viento, lluvia, nieve, hielo, aguanieve o granizo, de manera que una persona debería saber razonablemente que presentar un riesgo adverso para la salud o la seguridad del animal, según el tamaño, la edad, la condición física o el grosor del pelo o la piel del animal, o (2) cuando la temperatura es de 90 grados F o más, o el animal está expuesto a la luz solar directa o al pavimento caliente, por lo que una persona razonablemente debería representar un riesgo adverso para la salud o seguridad del animal, según el tamaño, la edad, la condición física o el grosor del pelaje del animal. )
segundo. En el caso de una orden de evacuación, ahora es ilegal no hacer todo lo posible para llevar a las mascotas a un lugar seguro. No se pueden dejar en el interior sin supervisión o atados afuera.
Refugio adecuado
do. Todos los perros y otras mascotas y animales de servicio deben tener acceso a un refugio adecuado, independientemente del clima. Si el animal no está en la casa, debe tener acceso a una estructura que (1) tenga ventilación, (2) permita que el animal permanezca seco y mantenga una temperatura corporal normal, (3) permita el acceso a áreas limpias, no congeladas agua, (4) proporciona exposición a luz natural o artificial de acuerdo con un ciclo regular de día y noche, (5) tiene espacio suficiente para que el animal pueda girar fácilmente en un círculo completo y acostarse del lado del animal con las extremidades extendidas y (6) tiene al menos tres pulgadas de espacio vacío por encima de la cabeza del animal cuando el animal está sentado o de pie en el refugio;
El refugio debe mantenerse de manera que se minimice la acumulación de desechos, otros desechos, precipitaciones u otra humedad dentro, alrededor y debajo del refugio, y para proporcionar una protección razonable contra inundaciones. El refugio debe permanecer erguido en todo momento y debe estar bien construido para evitar la caída o el colapso y sin puntos o bordes afilados.
Los espacios de arrastre, las áreas debajo de un vehículo, las estructuras hechas con madera tratada a presión, cartón u otros materiales fácilmente degradados por los elementos no cumplirán. Y no hay pisos de alambre o de eslabones de cadena o realmente cualquier piso con aberturas que permitan que una pata o casco se caiga.
Estos requisitos de refugio no se aplican a criadores, perreras, tiendas de mascotas, refugios o libras.
Restricciones de anclaje
Aquellas leyes que tienen límites de tiempo para atar perros en algunos casos han demostrado ser difíciles, si no imposibles, de hacer cumplir. El límite de 3 horas de California para la conexión es un ejemplo. En esta ley de Nueva Jersey, las personas tienen prohibido atar perros desde las 11 de la noche hasta las 5 de la mañana afuera y deben permitir que el perro se mueva 15 pies en cualquier dirección.Hay excepciones si la persona está afuera con el perro o puede ver al perro en todo momento. La nueva ley también prohíbe el anclaje al exterior en condiciones climáticas adversas durante más de 30 minutos.Cualquier perro amarrado por más de 30 minutos debe tener acceso a agua limpia no congelada.
También se prohíbe atar a las hembras lactantes y cachorros menores de cuatro meses.
Existen restricciones sobre los tipos de collar y ataduras que se pueden usar, la prohibición de atar con otros perros o en lotes baldíos o en edificios abandonados.
Lo que puedes hacer
La nueva ley requiere que los municipios o ciudades eduquen al público sobre la nueva ley. Su ayuda es invaluable para proteger a los perros y otras mascotas del clima y de la inmovilidad inhumana. Si ve una posible violación, anote la fecha, hora y ubicación; escriba los detalles y tome fotos o video. Luego llame al control de animales, NJ SPCA o la policía. Haga un seguimiento si la situación no es fija. No hay ninguna disposición que permita a un ciudadano preocupado rescatar a un animal detenido en violación de estas leyes. Pero las autoridades pueden hacerlo si tienen una sospecha razonable de que el animal está en riesgo de sufrir un daño inminente. De lo contrario, hay disposiciones para advertencias correctivas, multas, incautación de conformidad con una orden y similares.